Requisitos para actualizar Windows 10 a Windows 11: TPM, UEFI y copia de seguridad

Revisa los requisitos para actualizar Windows 10 a Windows 11: procesador, TPM, UEFI y cómo clonar el disco del sistema antes de instalar.

Shirley

Por Shirley Actualizado en 07/09/2026

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¿Qué requisitos debes comprobar antes de actualizar Windows 10 a Windows 11 y cómo preparar una copia?

Los requisitos oficiales son solo la primera mitad del trabajo — la segunda es traducirlos a comprobaciones que realmente puedas hacer en tu equipo, porque "necesitas TPM 2.0" no te dice nada sobre cómo verificarlo, ni "64 GB de almacenamiento" aclara si eso incluye el espacio libre real que necesitarás durante la instalación. Los requisitos incluyen un procesador compatible, 4 GB de RAM, almacenamiento de 64 GB o más, TPM 2.0 y firmware UEFI compatible con arranque seguro — pero cada uno de esos cinco puntos tiene una forma concreta de comprobarse, y confundir "cumplo el requisito" con "ya lo verifiqué correctamente" es donde aparecen la mayoría de los bloqueos inesperados.

Una vez confirmada la compatibilidad, la pregunta cambia: ¿qué necesitas conservar si algo sale mal durante la actualización? Copiar solo tus documentos no protege los programas instalados ni la configuración de Windows; para eso, clonar el disco completo del sistema con AOMEI Partition Assistant es la opción que cubre ese escenario más amplio. Ejecutar Comprobación de estado del PC, resolver cualquier bloqueo que señale, y verificar la copia antes de instalar — ese orden, no otro, es el que evita sorpresas a mitad de la actualización.

Revisa los requisitos para actualizar Windows 10 a Windows 11

La confusión más común empieza aquí: la capacidad mínima del disco que exige Microsoft no equivale al espacio libre que realmente necesitas para instalar, y tener un procesador rápido tampoco basta si su modelo concreto no está en la lista de compatibles — la velocidad y la compatibilidad son dos preguntas distintas, y una respuesta positiva a la primera no contesta la segunda. Usa esta tabla junto con las especificaciones oficiales de Microsoft para no dar nada por hecho:

Elemento Qué comprobar
Procesador Modelo compatible de 64 bits, al menos dos núcleos y 1 GHz o más
RAM 4 GB como mínimo; cumplirlo no garantiza buen rendimiento con tus programas habituales
Almacenamiento Dispositivo de 64 GB o más, y espacio libre suficiente para la instalación concreta que vayas a hacer
Firmware y TPM UEFI con capacidad de arranque seguro y TPM 2.0
Gráficos y pantalla DirectX 12, controlador WDDM 2.0 y pantalla HD de más de 9 pulgadas, con 8 bits por canal
Sistema y conexión Windows 10 versión 2004 o posterior para actualizar. Home y Pro para uso personal requieren Internet y cuenta Microsoft durante la configuración inicial

Las tres filas que más suelen fallar sin que el usuario lo note son procesador, firmware y TPM — precisamente porque no basta con "tener" el componente, hay que comprobar su estado activo. Las siguientes tres secciones cubren exactamente cómo verificar cada una.

Empieza por Comprobación de estado del PC

Esta herramienta es el punto de partida recomendado, pero conviene saber de antemano qué es lo que realmente cubre — y, más importante, qué es lo que no cubre, porque asumir que un resultado favorable confirma todo es la fuente de bloqueos que aparecen más adelante sin explicación.

  1. Obtén Comprobación de estado del PC desde la web de Microsoft, abre la aplicación y selecciona Comprobar ahora en el apartado de Windows 11.
  2. Revisa los resultados y anota el componente exacto que impide actualizar, si aparece alguno. Guarda una captura de pantalla para poder comparar después de hacer cualquier ajuste.
  3. Si corriges un ajuste o cambias hardware, ejecuta la comprobación de nuevo antes de instalar — no asumas que el cambio fue suficiente sin volver a verificarlo.

La aplicación no comprueba la tarjeta gráfica ni la pantalla, algo que sorprende a bastantes usuarios que la tratan como una verificación completa. Para revisar los gráficos, pulsa Win + R, escribe dxdiag y consulta las pestañas Sistema y Pantalla, contrastando también las especificaciones del fabricante. Y un resultado favorable en esta herramienta tampoco verifica cada aplicación o periférico que utilizas a diario — esa comprobación queda para más adelante, en la sección de qué respaldar.

Comprueba TPM sin borrar sus datos

TPM es probablemente el requisito que genera más confusión de los cinco, porque su nombre técnico rara vez coincide con lo que aparece en el firmware del equipo — y eso lleva a mucha gente a concluir, equivocadamente, que su PC "no tiene TPM" cuando en realidad sí lo tiene, solo que desactivado o con otro nombre.

Pulsa Win + R, escribe tpm.msc y revisa el estado y la versión de especificación — debe indicar 2.0 exactamente, no una versión anterior. Si la herramienta no encuentra un TPM compatible, antes de asumir que el equipo simplemente no lo tiene, revisa si está desactivado en el firmware: en equipos Intel puede aparecer como Intel PTT, y en AMD como AMD fTPM — ninguno de los dos nombres es un TPM "diferente" o "inferior", son implementaciones del mismo estándar integradas directamente en el procesador. Consulta el manual del fabricante y las instrucciones de Microsoft para habilitar TPM si necesitas activarlo.

❌ Advertencia: no uses la opción Borrar TPM como intento de "solucionar" un resultado negativo — no es lo que hace, y puede afectar a datos protegidos que dependen de ese TPM. Antes de modificar cualquier ajuste de firmware relacionado, guarda la clave de recuperación de BitLocker si tienes el cifrado activado; sin ella, un cambio en TPM puede dejarte sin acceso fácil a un disco que antes se desbloqueaba automáticamente.

Distingue el modo de arranque del estilo del disco

Este es el requisito donde más se mezclan dos conceptos que, aunque están relacionados, son técnicamente distintos: el modo de arranque del firmware (Legacy o UEFI) y el estilo de partición del disco (MBR o GPT). Confundirlos lleva a intentar cambiar uno pensando que eso arregla el otro, cuando en realidad ambos necesitan revisarse — y a veces modificarse — por separado.

  1. Ejecuta msinfo32 y busca los campos Modo de BIOS y Estado de arranque seguro — son dos datos distintos dentro de la misma ventana, y ambos importan de forma independiente.
  2. Abre Administración de discos. Localiza el disco que contiene Windows, haz clic derecho en su etiqueta izquierda, entra en Propiedades y consulta Volúmenes > Estilo de partición.
  3. Si el resultado muestra Legacy y MBR juntos, comprueba primero que el equipo admite UEFI antes de cambiar nada — no cambies directamente el modo de arranque sin haber preparado el disco, porque hacerlo en el orden equivocado puede impedir que el sistema arranque.

El arranque de Windows en modo UEFI requiere específicamente que el disco del sistema use GPT — los discos secundarios dedicados solo a datos pueden seguir en MBR sin ningún problema, porque el requisito de arranque no les aplica a ellos. Si necesitas convertir el disco del sistema a GPT, prepara la copia de seguridad antes de tocar nada, no después. Y un matiz que Microsoft distingue claramente en su guía de arranque seguro: tener la capacidad de arranque seguro no es lo mismo que tenerlo activado — ambos estados son posibles a la vez, y solo el segundo cuenta para el requisito.

Decide qué necesitas respaldar

Con los requisitos ya confirmados, la pregunta cambia de "¿puedo actualizar?" a "¿qué pierdo si algo sale mal durante la actualización?" — y ahí es donde copiar solo la carpeta de Documentos suele quedarse corto: no conserva necesariamente los programas instalados, los ajustes personalizados de Windows, ni las particiones de arranque que el sistema necesita para funcionar. La elección correcta depende de qué quieres poder recuperar exactamente:

Método Qué conserva Qué debes prever
Copia de archivos Carpetas y documentos seleccionados Reinstalar aplicaciones y configurar Windows desde cero si el sistema falla
Imagen de disco Una copia del disco guardada como archivo de respaldo Software de imágenes y un procedimiento de restauración ya probado de antemano
Clonación del disco Copia las particiones del disco seleccionado a otra unidad física Un disco de destino que se sobrescribirá por completo, y una forma de conectarlo para recuperar el sistema si lo necesitas

Un detalle que se pasa por alto con frecuencia: si C: está en un SSD y tus proyectos de trabajo están en un HDD distinto, clonar el SSD no incluye ese HDD bajo ningún concepto — son discos físicos separados. Revisa todas las unidades conectadas, los datos de correo local y las carpetas de trabajo antes de decidir que la copia está completa, y descarga los archivos de la nube que solo existan en línea si quieres incluirlos también en una copia local.

Clona el disco del sistema con AOMEI Partition Assistant

Si la fila de "Clonación del disco" de la tabla anterior es la que corresponde a tu caso —quieres conservar una copia completa del sistema, no solo unos archivos sueltos—, AOMEI Partition Assistant Professional resulta útil cuando dispones de otro HDD o SSD para ese fin. Clonar Disco permite seleccionar el disco entero y revisar la distribución de destino antes de aplicar nada; Migrar SO a SSD, en cambio, persigue un objetivo distinto —trasladar el sistema a una unidad nueva— y no debe confundirse con una copia de seguridad de todos tus datos.

Antes de empezar, un punto importante sobre la licencia: la clonación del sistema en ejecución es una función de pago. Consulta la edición necesaria antes de empezar cualquier procedimiento — descargar una versión de demostración no implica poder ejecutar gratuitamente esta operación concreta. Si lo que necesitas son copias programadas o conservar varias versiones a lo largo del tiempo, una herramienta de respaldo pensada para ese flujo específico es más adecuada que la clonación puntual.

Prepara origen y destino

Conecta un HDD o SSD, directamente o mediante un adaptador USB adecuado. Para simplificar la selección más adelante, utiliza uno de capacidad igual o superior al disco de origen, y anota el modelo y la capacidad exacta de ambos discos antes de continuar.

❌ Advertencia: el contenido del disco de destino se eliminará por completo al ejecutar la clonación. Guarda cualquier archivo que ya contenga en otro lugar antes de seleccionarlo — no hay forma de recuperarlo después de que el proceso empiece. Si el disco de origen tiene BitLocker activado, conserva la clave de recuperación aparte y revisa las condiciones de clonación específicas de tu versión antes de proceder.

Ejecuta la clonación paso a paso

Los nombres exactos de los menús pueden variar según el idioma de la interfaz que tengas instalada. El flujo general corresponde al procedimiento de clonación documentado por AOMEI:

  1. Abre Clonar > Clonar Disco. Selecciona el disco de Windows como origen y pulsa Siguiente.

    clonar disco

  2. Elige el HDD o SSD de destino. Contrasta modelo y capacidad una vez más antes de continuar — es la última oportunidad fácil de corregir una selección equivocada.

    destino de disco

  3. Revisa ambos discos en la pantalla de confirmación y comprueba que las particiones previstas coinciden con lo que esperabas.
  4. Si necesitas ajustar tamaños, entra en Configuración, revisa la distribución propuesta y guarda los cambios — ten en cuenta que la copia sector por sector no permite este tipo de ajuste.
  5. Comprueba la lista de Operaciones pendientes y pulsa Aplicar > Proceder (equivalentes a Apply > Proceed en la interfaz en inglés) para ejecutar la clonación.

    aplicar

  6. Mantén la alimentación eléctrica y la conexión de ambos discos estables hasta que aparezca la confirmación de finalización — una interrupción a mitad de este proceso puede dejar el destino en un estado inconsistente.

Un detalle que conviene recordar al final: no elijas una unidad únicamente por su letra en el momento de la selección — las letras pueden cambiar al arrancar desde un disco distinto, así que confía en el modelo y la capacidad, no en la letra que ves habitualmente.

Verifica la copia antes de instalar Windows 11

Que la clonación termine sin errores no demuestra por sí solo que hayas respaldado todo lo necesario — el proceso puede completarse correctamente y aun así faltar algo que asumiste que estaría incluido. Antes de dar la copia por buena, comprueba lo siguiente:

  • Abre documentos y fotos directamente desde el disco de destino; revisa carpetas de varios tamaños y fechas distintas, no solo la más reciente.
  • Comprueba que están presentes todas las particiones previstas, incluidas las de arranque y recuperación, si existían en el disco de origen — una clonación incompleta suele notarse primero en estas particiones más pequeñas.
  • Confirma que los archivos de otros discos —los que mencionamos en la sección de qué respaldar— tienen su propia copia independiente; el clon del sistema no los incluye.
  • Si pretendes recuperar Windows arrancando directamente desde el clon en algún momento, prueba ese escenario con una conexión interna compatible y el modo de arranque correcto — no presupongas que arrancará simplemente por estar conectado vía USB.

Si no puedes hacer la prueba de arranque en este momento, conserva además una copia independiente de los archivos esenciales, y deja documentado cómo conectar el disco clonado para recuperarlo si llega a ser necesario. Una vez verificada la copia, desconecta el disco de respaldo antes de actualizar el disco original — las modificaciones que hagas después de esto no se van a incorporar automáticamente al clon, así que trátalo como una fotografía fija del momento en que lo desconectaste.

Preguntas frecuentes

Conclusión

Volviendo al punto de partida: comprobar los requisitos de Windows 11 no es una sola pregunta con respuesta sí/no — son cinco comprobaciones distintas (procesador, RAM, almacenamiento, firmware/TPM, y modo de arranque), y cada una tiene su propia forma de verificarse correctamente, no solo de "cumplirse en teoría". El TPM desactivado que parece ausente, o el disco en MBR que en realidad sí admite convertirse a GPT, son los dos casos donde más se abandona la actualización sin necesidad — el bloqueo real muchas veces tiene solución, solo que no es evidente a primera vista.

Antes de iniciar la actualización, confirma estos cuatro puntos:

  • Compatibilidad comprobada y cualquier bloqueo identificado con claridad — o ya resuelto, no solo detectado.
  • Copia verificada (no solo creada), con el disco de destino ya desconectado y la clave de recuperación de BitLocker accesible por separado.
  • Espacio libre revisado directamente en Configuración > Sistema > Almacenamiento, no asumido a partir de la capacidad total del disco.
  • Aplicaciones esenciales y periféricos ya contrastados con la documentación de sus fabricantes, no solo con la lista general de Microsoft.

Si te falta la copia completa todavía, identifica primero el disco de destino y revisa qué edición de AOMEI Partition Assistant necesitas antes de ejecutar la clonación. Si los cuatro puntos ya están resueltos, guarda tu trabajo y continúa directamente desde Windows Update en el momento en que te ofrezca la actualización — a partir de ahí, el proceso ya no depende de nada que esta guía pueda anticipar por ti.

Shirley
Shirley · Editor
Shirley es Content Specialist / Editora Técnica en AOMEI Technology, especializada en migración de sistemas y seguridad de datos. Redacta guías y tutoriales claros sobre clonación de discos, copias de seguridad, recuperación de datos y migración entre plataformas.