¿Qué es una máquina virtual y cómo funciona? Descubre para qué sirve, sus ventajas y los usos más comunes, explicado de forma sencilla para principiantes.
¿Te suena alguna de estas situaciones?
Quieres probar Linux, pero te da miedo tocar tu Windows y que algo deje de funcionar. Te llega un archivo de un remitente que no conoces y dudas si abrirlo, por si es un virus. O necesitas usar un programa antiguo que simplemente no arranca en tu sistema operativo actual.
Las tres situaciones son distintas, pero tienen la misma solución: una máquina virtual.
Empecemos por el primer caso. Si quieres probar Linux sin arriesgar tu instalación actual de Windows, una máquina virtual te permite crear, dentro de tu propio ordenador, otro ordenador completamente independiente, con su propio sistema operativo, su propio almacenamiento y su propia memoria.
Ese "ordenador dentro del ordenador" funciona como si fuera una máquina aparte: puedes instalarle Linux, abrir programas, guardar archivos... todo dentro de una ventana, sin tocar tu sistema principal.
Para entenderlo mejor, conviene conocer tres términos básicos:
En resumen: tu ordenador real (host) ejecuta un programa (hipervisor) que crea y gestiona uno o varios "ordenadores virtuales" (guests), cada uno con su propio sistema operativo independiente.
Volvamos al segundo caso: ese archivo sospechoso que no te atreves a abrir.
Aquí entra en juego una de las características más útiles de las máquinas virtuales: el aislamiento. Todo lo que ocurre dentro de una máquina virtual queda contenido ahí dentro. Si abres ese archivo dentro de una máquina virtual y resulta ser un virus, el virus infecta esa máquina virtual... y nada más. Tu sistema operativo real, tus archivos personales y tus programas permanecen intactos.
Es como abrir el archivo en una habitación separada con la puerta cerrada: pase lo que pase ahí dentro, no sale de esa habitación. Si algo va mal, simplemente "borras" esa máquina virtual y creas una nueva, sin ninguna consecuencia para tu equipo.
El tercer caso: ese programa antiguo que ya no funciona en tu sistema operativo actual.
Las máquinas virtuales también sirven para esto. Puedes crear una máquina virtual con una versión anterior de Windows (o cualquier otro sistema operativo) e instalar ahí ese programa que necesitas. De esta forma, sigues usando tu sistema operativo moderno para el día a día, pero tienes "a mano" ese sistema antiguo solo para cuando lo necesites.
Ya tienes la idea general: una máquina virtual es un "ordenador" simulado dentro de tu ordenador real, gestionado por un programa llamado hipervisor, que reparte los recursos del hardware (procesador, memoria RAM, disco) entre tu sistema principal y la(s) máquina(s) virtual(es) que creaste.
Cuando creas una máquina virtual, le asignas una parte de esos recursos —por ejemplo, 4 GB de RAM y 60 GB de espacio en disco— y a partir de ahí, esa máquina virtual funciona como un ordenador independiente, con su propio sistema operativo instalado.
Estos son los usos más habituales:
No necesitas un ordenador extremadamente potente, pero sí algunos requisitos mínimos:
No exactamente. Un emulador "traduce" instrucciones de un tipo de hardware a otro distinto (por ejemplo, ejecutar juegos de una consola antigua en tu PC). Una máquina virtual, en cambio, normalmente simula un ordenador con una arquitectura similar a la de tu hardware real, lo que la hace mucho más eficiente para ejecutar sistemas operativos completos como Windows o Linux.
No. Crear y usar una máquina virtual es similar a instalar cualquier programa: sigues unos pasos guiados, eliges el sistema operativo que quieres instalar, y listo. No se requieren conocimientos de programación.
La máquina virtual usa una parte de los recursos de tu ordenador (RAM, procesador) mientras está en funcionamiento, así que tu sistema principal tendrá menos recursos disponibles mientras la máquina virtual esté abierta. Si tu ordenador tiene recursos suficientes, no notarás una diferencia significativa. Si tu equipo es muy limitado, sí podrías notar cierta ralentización al tener ambos sistemas funcionando a la vez.
Sí, de hecho es una de las formas más seguras de probar cosas que generan dudas (archivos, programas, configuraciones). Gracias al aislamiento que mencionamos antes, cualquier problema que ocurra dentro de la máquina virtual no afecta a tu sistema real.
Una máquina virtual es, en esencia, una forma segura y flexible de tener "otro ordenador" dentro del tuyo, sin necesidad de hardware adicional. Ya sea para probar un sistema operativo, desarrollar software, abrir archivos sospechosos con seguridad o simplemente aprender, las máquinas virtuales son una herramienta muy versátil.
En el próximo artículo veremos en qué se diferencian las máquinas virtuales de otras tecnologías similares, como los contenedores (Docker), y en qué casos conviene usar cada una.